lunes, 17 de octubre de 2011

Oktubre


Antes que nada Feliz Día nuestros queridos y leales compañeros!!! Un nuevo 17 de octubre llego y van 66 años de lucha inclaudicable de parte del Pueblo. Ese mismo q salio a las calles a liberar al Líder sin importar lo q se le pusiera en frente.
El Peronismo sabe muy bien lo q es enfrentarse a todo proscripción, persecución secuestro y asesinato son algunas de las cosas q hemos tenido q atravesar como movimiento, esto sin contar las traiciones.
Pero como dijera el Pocho ese día en la plaza "Que sepan los indignos farsantes que este Pueblo no engaña a quien lo ayuda", es así q el próximo domingo iremos fervorosos y alegres a marcar nuestro destino con nuestro voto. El domingo 23, otra vez octubre, será testigo de un nuevo aluvión zoológico para afirmar nuevamente q no estamos dispuestos a retroceder un solo paso.
Les deseamos nuevamente un Feliz Día y Viva Perón Carajo!!!


martes, 4 de octubre de 2011

Fidel y Perón, un solo corazón!!!


Excelentísimo señor Primer Ministro, República de Cuba, Comandante Fidel Castro

Estimado amigo:

Justamente hoy se cumplen 28 años del día en que asumí la primera magistratura del país, dando un paso en la evolución con un movimiento revolucionario basado en la Justicia Social. Movimiento que perdura en el tiempo y en el espacio, puesto que nuevamente, pese a mis años, estamos firmes resolviendo el futuro de nuestra Patria, buscando salvarla del desastre en que un desgobierno de dieciocho años la ha sumido.

Al frente de esta misión de amistad, les envió al amigo señor Gelbard, nuestro ministro de Economía, que tiene el encargo de darle un fuerte abrazo de mi parte, junto con mis saludos, y también testimonio del profundo agrado que sentimos por la apertura práctica entre nuestros pueblos. En todas las clases de relaciones humanas, la verdadera fraternidad se demuestra no con palabras sino con hechos fehacientes. Nosotros los justicialistas tenemos un aforismo que dice: “Mejor que decir es hacer; y mejor que prometer, es realizar”.

¡Cuba y Argentina lo están demostrando en la práctica!

Las revoluciones no pueden ser idénticas en todos los países porque tampoco todos los países son iguales, ni todos los pueblos tienen la misma idiosincrasia. Es preciso que cada uno actúe dentro de su soberanía con sus propios métodos.

Pero es indudable que la necesidad de una unidad latinoamericana será la única posibilidad de libertad real para nuestro continente. A esta meta debemos concurrir todos de inmediato, para poder elevar nuestra voz con seguridad y respaldo en el seno de ese Tercer Mundo que garantizará nuestro desarrollo futuro y la libertad en lo económico, político y social.

Tanto usted amigo Fidel, como yo, llevamos muchos años de permanente lucha revolucionaria. Ello otorga una experiencia invalorable que es preciso transmitir a la juventud, para evitarle atrasos que se pagan siempre con dolor y sangre, inútilmente. La pujanza viril de la vida joven, para rendir verdaderos frutos a la Patria, debe ir acompañada de la cuota de sabiduría que otorga la experiencia.

La responsabilidad que pesa sobre nuestros hombres no es ya la de realizar la revolución que cada uno de nuestros ideales concibe como lo mejor para su pueblo, sino enseñar a nuestros descendientes a consolidarla. Para ello, tenemos dos caminos: tiempo o sangre.

Tiempo sobra. La historia nos enseña cómo los excesos vuelven finalmente a su cauce habitual.

Sangre, falta. Puesto que somos un continente descapitalizado, que precisa su puesta en marcha por medio de la unidad fraternal, donde los intereses individuales sean considerados y respetados, cuando los mismos no afecten a la comunidad latinoamericana; y en ese desarrollo necesitaremos aumentar al máximo los habitantes en el continente.

¡En fin! Todo esto quiere decir que la tarea no se termina mientras uno viva. Pero bien vale la pena vivir y morir por un ideal que trasciende a los pueblos.

El señor Gelbard le contará cómo marchan nuestras cosas y confío en que todo marchará bien. Reciba un cordial saludo y mi afecto sincero.

¡Un gran abrazo!

Juan Domingo Perón

La Inflación es culpa de Cobos

El buen desempeño de la economía argentina en los últimos años constituye un importante capital político del oficialismo. Frente a ese panorama, los principales candidatos de la oposición aseguran que mantendrán lo central del modelo vigente, pero solucionando algunos problemas económicos que la presente administración no ha logrado resolver. El más mencionado, sin lugar a dudas, es la inflación.

Distintas recetas se plantean para ello, pero todas ellas confluyen en moderar el crecimiento de la demanda como elemento central. Desde su perspectiva, los aumentos de precios que se registran en la economía argentina se deben a que la demanda está siendo sobre estimulada por la combinación de un fuerte incremento de la demanda externa, del consumo privado y del gasto público. De los tres elementos mencionados, por razones políticas más que técnicas, concentran su preocupación en el gasto público. Es que de esa manera, es el Gobierno con su política de gasto el responsable de sobre expandir la demanda y, de esa manera, es también el responsable de la inflación.

Sin embargo, el responsable de los aumentos de precios no es el oficialismo. Recientemente, publique los resultados de una extensa investigación sobre las causas de la inflación argentina en el Observatorio de la Economía Latinoamericana, dependiente de la Universidad de Málaga, España. La publicación se titula: “La Responsabilidad de la Inflación en Argentina es de Julio Cobos”, y paso a explicar por qué ello es así. Si se observa la evolución de los precios de los diferentes bienes y servicios es fácil notar que, a lo largo del período en que se acelera la inflación, los items que más aumentan son los alimentos. Y no hay que indagar demasiado para hallar las causas del encarecimiento de la comida. Desde mediados del 2006, el precio internacional de las materias primas y, por su intermedio, el de los alimentos, se ha incrementado violentamente. Y sus repercusiones han sido, también, violentas. En México se desató una revuelta popular que se conoció como la “rebelión de la tortilla”, por haberse desatado al aumentar de precio la tortilla cuya base es el maíz que importaban de Estados Unidos a precios internacionales.

Si bien nuestro país produce alimentos para cerca de 400 millones de personas y los exporta a un gran número de países, el impacto local del alza del precio de las materias primas es similar al que se produce en los países importadores de alimentos. La mayor cotización internacional de la soja, el maíz y el trigo, genera mayores ganancias por su exportación de manera que también incrementa el precio que debe pagar el comprador local que compite con el consumidor extranjero. Además, la mayor rentabilidad de la producción de soja se traslada al valor de la tierra y el coste de arrendarla. El valor de la hectárea pasó de 6000 a 15.000 dólares en la zona núcleo en los últimos cinco años. Y así se reduce o se desplaza a tierras marginales la ganadería y otras producciones menos rentables que la soja, con el consiguiente incremento en el precio de la carne, las frutas o las verduras.

La actual administración intentó contener este proceso mediante la aplicación de las retenciones móviles, que ajustaban el nivel de las retenciones a la exportación absorbiendo el aumento del precio internacional de las materias primas. De esta manera se moderaba el incremento de la rentabilidad de la exportación de granos y el consiguiente incremento en el precio interno de los alimentos. Pero esta medida generó la protesta de empresarios agropecuarios fuertemente publicitada por los medios de comunicación enfrentados al Gobierno. Fue ese escenario mediático el que utilizó el vicepresidente Julio Cobos para promocionarse como político opositor al pronunciar su voto “no positivo”. Las consecuencias de aquella conducta oportunista fue el incremento del precio interno de los alimentos, que exacerbó las pujas sectoriales por la distribución del ingreso e hizo ingresar a la economía argentina en una etapa de inflación de dos dígitos que perdura hasta el presente.

Frente a este panorama, varios candidatos de la oposición proponen reducir las retenciones y devaluar el peso. ¿Qué puede esperarse si se aplica dicho plan? En la mencionada investigación he simulado cuál sería el impacto de la aplicación de tales medidas, y el resultado previsible es: un fuerte salto inflacionario de dramáticas consecuencias económicas y sociales.

Por Andrés Asiain. Profesor de la FCE-UBA.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Chávez en LP: Un rockstar peronista detrás de las nubes de tierra













Ayer, o mejor sería decir antes de ayer, nos fuimos a ver al Comandante Hugo Rafael Chávez Frías que anduvo de visita por la ciudad. Parece q a algún trasnochado se le ocurrió darle un premio que obviamente se merece el compañero pero más nos gusta por q veemos como le rompe las pelotas al gorilismo apatrido.

El cumpa Hugo se prendio en la joda y luego de ser galardonado con el Premio Rodolfo Walsh se despacho por 120 minutos donde recordo a Nestor, se definió "un soldado de Perón", leyó a Fidel, defendió a Kadafi y pidió bancar a Cristina.

Como andamos verdaderamente vagos elegimos robarle vilmente a los cumpas de La Otra Cara del Patacón una mejor descripción de la historica visita del Comandante a la ciudad de La Plata.
Nos vamos silbando bajito "Alerta, Alerta, Alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina "
los dejamos con la nota...


Detrás de esa densa cortina de tierra, allá a lo lejos, se dibuja el contorno de Hugo Chávez.
El líder bolivariano lleva más de una hora de discurso (serán, finalmente, más de 120 minutos) pletórico de densidad política, conjugado con una ilación asombrosamente programática y guiado por una retórica llena de carisma. Esa espesa nube de tierra que asciende desde el suelo y vuelve todo un poco más borroso (como contrapartida de la claridad y la lucidez de una exposición didáctica, revulsiva, comunicada impecablemente y que logra empatía al instante: todas esas son características de la comunicación que el venezolano propone desde el pionero Telesur; por ahí deberían bucear los referentes del dispositivo hegemónico de medios para encontrar las razones del premio Rodolfo Walsh de este año) es producto de la genialidad narrativa, la capacidad de interpelación y de interactividad para la construcción del relato en tiempo real.

Es que Chávez acaba de entonar algunas estrofas del Himno Nacional Argentino y, como un director de orquesta, persuade a la multitud abigarrada detrás de las vallas para que se sume como un coro popular. En éxtasis, la muchedumbre canta y salta sobre el terreno generando, por un instante inmortal, el backstage residual de lo que el imperialismo yanqui (la Operación Cóndor y las teorías económicas de la escuela de Chicago) y las oligarquías locales se encargaron de destrozar y exterminar a partir de la segunda mitad de la década del 70: conviven allí, con la Facultad de Periodismo como testigo paradojal y con el Himno como grito identitario de liberación y unidad, peronistas ortodoxos, kirchneristas-peronistas, kirchneristas anti peronistas, latinoamericanistas, troskos, izquierdas varias. Es un instante que lustra el bronce de este tiempo histórico.

La novedad es que lo “residual” es, más bien, reciclado y se convierte, entonces, en una amalgama moderna provista con las mochilas de pasado, tamizada esa experiencia con las herramientas y las lógicas y la dinámica y la dialéctica del presente; manejando rudimentos de un futuro cercano ligado a los paradigmas que hoy se construyen. "Las clases dominantes siempre han procurado adueñarse de los medios más grandes. Uno de los objetivos de la dictadura mediática es tenernos divididos y dominados. Pero al mundo lo estamos volteando y lo vamos a poner al derecho", afirma el galardonado.

Chávez la explota, como decimos en la Juventud Platense para la Victoria. Es una alocución impactante: los medios hegemónicos de comunicación y su íntima relación con las corporaciones para conformar una unión antipopular (“estamos viviendo el mundo del revés, donde los que luchamos por que haya muchas voces terminamos siendo juzgados por los medios informativos que ejercen un poder hegemónico”); la OTAN y la ONU como herramientas del imperialismo; Khadafi, y las bombas de Obama sobre el pueblo Libio; Fidel y Kirchner (“síguele los pasos a este Kirchner; creo que es el hombre que necesita Argentina”, dice que le dijo Castro el día que Néstor asumió como Presidente); Cristina y la elecciones de octubre ("Cristina es la mujer que necesita Argentina para asegurar el rumbo de la igualdad"); el Peronismo, Bolívar, San Martín y el “Loco” Dorrego. Y Rodolfo Walsh, claro (“un militante idealista que está entre nosotros, como lo están los héroes que viven en la memoria de sus pueblos”).

Hernán Brienza, autor del libro “El Loco Dorrego” que Chávez cita: por unos gloriosos minutos comparten escenario; y Florencia Saintout (Decana de la Facultad de Periodismo e impulsora de la premiación, nombrada no menos de 5 veces por Chávez) son algunos de los grandes ganadores de la jornada.

El Movimiento Evita y los “Desca” copan los mejores lugares para sus banderas, empujando a la JUP hacia atrás y hay escaramuzas: si las mejores tradiciones del peronismo (policlasista, el Movimiento incluye por sobre ideologías y atraviesa el arco político y la sociedad misma) comienzan a reiterarse en la gestión y en el clamor popular, aquellos berretines fálicos y/o viriles se repiten maquinalmente. Es parte de la esencia, y se entiende en tanto esas pelotudeces quedan en el tacho donde caen los preservativos usados. Lo dijo CFK en Huracán: es tiempo de alejarse de las vanidades personales y las banalidades. Construir nuestra propia historia requiere de un esfuerzo supremo y los que no estén preparados para eso, estarán afuera de la historia. Como las izquierdas obtusas que se resguardan en su pequeñísimo e impoluto espacio de abstracción; como las derechas cipayas que sueñan con la década del 90.

La noche copa la escena y ahí aparece con luz propia un rockstar peronista: chávez dialoga con la multitud. Escucha lo que tenemos para decir: expresa que “tengo que aprendermee estas canciones”; pide “en esta anótenme”, cuando la multitud vocifera con orgullo que “somos los soldados de Perón”; viva a voz profunda a Néstor y a Cristina con un nuevo coro multitudinario mientras, una vez más, las nubes de tierra ascienden desde esos pies cansados por tantas horas de vigilia: “soy soldado del Pingüino”, atrona en la multitud. Los Descamisados, el Evita, la JUP, el Oesterheld y la JPV entonan la marcha mientras los troskos emprenden la retirada.

"Tenemos que multiplicar los abrazos de los hijos de Bolívar y San Martín en diferentes niveles y concretarlos en distintos proyectos como lo hizo Néstor Kirchner". Las palabras de Chávez retumban en el ámbito mientras una certeza guía el regreso: la vivacidad de la Juventud será la clave para desentramar lo que se viene, que es la reedición de la batalla política atávica de la historia de este país y de toda Latinoamérica.

domingo, 9 de enero de 2011

¿Adónde vas, Jorge Altamira?




Carta de Norberto Galasso a Jorge Altamira, jefe del P.O.


Nunca nos hemos tratado, pero nos conocemos y tenemos un punto teórico común: es necesario crear la sociedad solidaria, igualitaria, donde brote y se consolide el Hombre Nuevo. Eso creo yo y ahí pongo mis modestos esfuerzos: en la liberación nacional y social de una América Latina unida. Vos decís que también luchás por ese objetivo. Entonces, me creo con el derecho a preguntarte: ¿Adónde vas, Altamira? ¿Adónde? ¿A qué conduce tu política?.
Disculpame, pero yo no creo que en lo profundo de vos mismo puedas suponer que la interrupción del kirchnerismo en el gobierno va a llevar al P.O. a la Casa Rosada, ni tampoco que le va a provocar un gran crecimiento político.
No. No creo que estés tan al margen del desarrollo de la lucha de clases ni que, en nombre del marxismo, saques conclusiones que sólo es posible admitir en un adolescente generoso y utópico –de esos que, en pequeño número, te siguen- y que cree que se puede asaltar el cielo así como así, mañana mismo, con la revolución perfecta, completita, sin contradicción, ni imperfección alguna.
No. A los pibes los entiendo – a “tus pibes”- y eso me duele porque así seguramente pensaba el pibe Ferreyra. Porque a los 18 o los 22 años es posible querer salir de las desgracias, del desaliento, de la injusticia, luchando contra todos al mismo tiempo y de una vez, a todo o nada.
Lo lamento por los pibes porque ellos ponen el cuerpo y la derecha no anda con vueltas. Pero, a vos no te lo puedo entender. Vos viste lo que pasó con el corte de vías el otro día: 20 muchachos rebeldes, en nombre de 60 compañeros tercerizados, provocaron la bronca de miles de usuarios del ferrocarril en Plaza Constitución y esa bronca fue usada por grupos duhaldistas y macristas, por las barras bravas de Barrionuevo, por los comandos de Ritondo, por las bandas de Duhalde.
No es como dice tu compañero Ramal que “sería delirante suponer que el P.O. cortaba en Avellaneda y también el P.O. actuaba” en Plaza Constitución. Si algo hay delirante es precisamente lo de Ramal, porque nadie seriamente ha dicho eso.
Lo ocurrido es que, en los hechos, esos muchachitos idealistas que cortaron las vías quedaron aliados, en un mismo operativo de pinzas que vos no previste pero se dio en los hechos, con las bandas de derecha.
Entonces, cuando dicen “el P.O. aliado al duhaldismo” no te enojés: en la teoría no es así; en los hechos, sí. Es decir, en la política concreta, el macrista Ritondo es aliado tuyo, y también Cecilia Pando y Posse y Redrado y Puerta y Barrionuevo y Toma.
Vos y tus compañeros atacan al gobierno porque lo que no ha hecho, por lo que falta; ellos lo quieren voltear por lo que ha hecho y lo que ha hecho es suficiente para que no lo soporten. Pero en conjunto vos y ellos creen que es conveniente interrumpir el avance del kirhcnerismo, es decir, la reelección de Cristina.
Claro, ellos, la derecha, están en lo suyo, no soportan la Ley de Medios, no soportan el recupero de los aportes jubilatorios por el Estado, ni el Unasur, ni tampoco la Asignación Universal por hijo, ni ponerle coto al FMI.
Ellos están molestos por el protagonismo popular, por “los oscuramente pigmentados” (como decía el conservador Reinaldo Pastor) y entonces dicen ahora, haciéndole ‘el bocho’ a los vecinos más reaccionarios: “Somos xenófobos y ¿qué?: los bolivianos y paraguayos nos ocupan las escuelas y los hospitales”.
Pero vos no podes coincidir con eso. Ya sé que no coincidís en la teoría, pero en los hechos, sí. En la teoría vos sabés de la gesta altoperuana contra los realistas y seguramente sabés del “Moto Méndez” y “el indio Camargo”y Juana Azurduy” y tenés afecto por bolivianos y paraguayos (¡Cómo no tenerlo por Solano López, compañero de lucha contra el mitrismo oligárquico financiado por el Imperio Británico) pero, sin embargo, vos tocás en la misma orquesta de los xenófobos.
Es en la misma orquesta, mi viejo, aunque no estés orquestado en conspiraciones de café. En los hechos, sí.
Por eso te repito: ¿Adónde vas, Altamira?. Porque vos debieras saber, lo sabés, supongo, que en política es fundamental conocer al enemigo principal (manual elemental de todo socialista en serio).
Y no podés confundir al gobierno -con todas las asignaturas pendientes que vos quieras- con la alianza Duhalde, Macri, Pando y todos los que ya conocemos.
No. Eso no te lo voy a entender nunca, ni a justificar.
Por otra parte, vos te formaste en una concepción de la política que otorgaba importancia fundamental, al conocimiento de la correlación de fuerzas. Hay que preguntarse, en cada momento de la lucha, cuál es la correlación de fuerzas. Esto lo aprendiste, como yo, hace muchos años, en los manualitos del socialismo, es el ABC, el primero inferior, como se decía en nuestros tiempos.
Y entonces, ¿cuáles son las opciones en juego?. No me explico como no entendés las fuerzas en juego y la opción consiguiente: la vuelta al 2001 o a 1942, según algunos, es decir, el retroceso profundo con respecto a los avances del kirchnerismo, con todas las imitaciones en que probablemente vos y yo coincidamos o la prosecución y profundización de lo que se está haciendo desde el gobierno.
¡Y no podés decirme a mí que aprendiste en los textos clásicos que estas son luchas interburguesas y que es lo mismo Cristina en el gobierno que la Pando o Duhalde? No, vos sabés que no podés decirme eso, porque eso te invalidaría para actuar concretamente en las luchas políticas que se están dando hoy y aquí.
Vos viviste muchas cosas, Altamira, como las viví yo. ¿O perdiste la memoria? Y las que no viviste, te informaste por una abundante literatura política.¿ Qué hizo la izquierda abstracta, toda la izquierda, desde anarquistas, socialistas, comunistas hasta trotskistas, en el 30?. Todos contra Yrigoyen.
Y vino Uriburu, y después él mismo se encargó de torturar y fusilar, incluso a algunos de estos izquierdistas teóricos que habían sido funcionales a esa derecha fascista. ¿Era lo mismo Uriburu que Yrigoyen? Evidentemente, no.
¿Había que hacerse irigoyenista, en ese principio de la decadencia del radicalismo? Tampoco. ¿Correspondía colocarse al margen de esa lucha porque eran luchas interburguesas? Menos aún.
La única política correcta era la que enseñan los clásicos: al lado del irigoyenismo, con independencia, junto a la clase media que hacía su experiencia de poder y evidenciaba sus limitaciones.
Porque no fue por las limitaciones sino por los aciertos que torturaron y asesinaron radicales en 1931 y había que estar ahí, contra la dictadura y al mismo tiempo junto a “la resistencia radical” denunciando al alvearismo entreguista.
Claro que después el radicalismo terminó en De la Rúa y todo lo que conocemos, pero eso no significa que hubiese que atacarlo en su mejor momento, cuando tenían a la mayoría popular apoyándolo.
Vos lo sabés bien, porque eso se llama “dialéctica” que en lenguaje de barrio quiere decir: no hay que dejar de enamorar a una mina de 20 años pensando que dentro de 60 años estará arrugada y desdentada.
O de otra manera: la degradación del menemismo no justifica a quienes estuvieron con Braden y contra Perón, en el 45.
No puedo creer que no me entiendas, porque entonces sería vano este escrito, inútil totalmente. Y no me digas, tampoco “en esa época, nosotros éramos muy chiquitos y nos hacíamos pipí en la cama”, porque te contestaré como Jauretche, lo peor es que siguen meando en la cama también ahora.
Porque también en el 45 y en el 55 sucedió lo mismo, salvo la posición de “Frente Obrero” y sus seguidores de la Izquierda Nacional, que salvaron el honor del socialismo revolucionario junto a los trabajadores peronistas. .
De lo que ocurrió después que cayó Perón, ¿te acordás?, sin duda, ¿Qué vino? ¿El socialismo, acaso? Sí, quizás el de “Norteamérico” Ghioldi justificando los fusilamientos del 56 porque “la letra con sangre entra”.
No eran lo mismo Perón y el Alte Rojas, lo sabe cualquier laburante sin haber leído jamás a don Carlos ni a Vladimiro Ilich. Lo sabe porque está en la realidad de la lucha de clases, aunque no sepa lo que es la lucha de clases que la mayor parte de la izquierda predica en los fermentarios y talleres de formación con las ventanas cerradas a lo que ocurre en la calle.
¿Puede ser que no me entiendas? Y no te confundas, te lo digo otra vez. Yo no te digo que te hagas kirchnerista. Te digo solamente que no se es izquierda cuando se califica a todos los demás de ser lo mismo, burgueses, echando fuegos de artificio que ilusionan a los adolescentes.
Se es izquierda en la acción política concreta y aquí, en América Latina, con años de dependencia y expoliación, cuando aparecen gobiernos con vocación popular-quizás vos digas burgueses disfrazados de populismo- yo no pido que abandones tu organización y te incorpores, a ellos, sino que te pongas al lado.
No al lado de la derecha y en contra de ese gobierno. Te lo dijo Lenin, Altamira: “golpear juntos, marchar separados”.
“Junto” con las mayorías populares, aunque las direcciones políticas no sean todo lo que vos quisieras. Y “separados”, es decir, manteniendo la independencia ideológica, política y organizativa, pero jamás serle funcional a la derecha. No, mi viejo.
Porque entonces vas entrando en un juego en que puede caer sobre vos la responsabilidad de lo que ocurra a militantes que son víctimas de enfrentamientos como los que hemos visto, heridos o muertos para que en definitiva no se haga la revolución, sino para que la derecha llegue al poder y persiga a los pocos que te queden.
Hace pocos días lo dijo Rafael Correa, con respecto a su intento de darle una salida popular al Ecuador, protestando porque una “izquierda”, ala que llamó “boba”, se complace en atacarlo haciéndolo el juego a la derecha.
Lo mismo dice Hugo Chávez respecto a furibundos ex guerrilleros que se le oponen haciéndole el juego a los dueños de la televisión y los grandes grupos económicos de Venezuela.
¿No bastan acaso las fotos del lanzamiento de la candidatura de Duhalde, con el macrista Ritondo y la procesita Pando, obras maestras del terror?. Son ellos los que acechan, los que quieren volver, quieren otros treinta mil desaparecidos, de los cuales caerán también muchos de los tuyos.
Y no podés hacerle el juego. No podés crear condiciones para que los diarios digan “ EL P.O. en Avellaneda y el duhaldismo y el macrismo, en la Plaza Constitución, operaron contra el gobierno y provocaron incidentes”. No, mi viejo, no podés. Sería un error gravísimo y en política, ya lo sabés, un grave error es peor que un crimen.
Porque en estos países los movimientos nacionales y populares jugaron un papel importante, aunque hayan sido inorgánicos, tumultuosos, “oro y barro”, “abismos y cumbres”, como decía Jauretche, pero en el balance final expresaron avances populares, tanto Yrigoyen como Perón.
A veces, los periodistas dicen que en la Argentina no hay izquierda real. Y claro, si grupos semejantes al tuyo confundieron a Biolcati con Mao Tse Tung y a Llambías con Trotsky y se colocaron alrededor de “la mesa de enlace agropecuario” enfrentando al gobierno junto a las señoras “bien” del Barrio Norte y los grandes sojeros.
En esa ocasión, vos estuviste mejor que ellos, pero no bien. No apoyaste a los ganaderos, pero dijiste que eran luchas interbuguresas. Pero, entonces, decime, ¿toda la historia argentina son luchas interburguesas que no deben importarle a los trabajadores?
Yrigoyen derrocado por los conservadores, Perón enfrentado a Braden y luego derrocado y desterrado, Moreno envenenado y San Martín enfrentado a Rivadavia y Sarmiento festejando el degüello del Chacho Peñaloza.
Una historia de luchas, sangre y muerte . ¡Y si eso no es lucha de clases, ¿las clases dónde están? ¿Todos son lo mismo, burguesas y todos los enfrentamientos, bombardeos, fusilamientos, etc. son luchas interburguesas?
Si pensamos eso, mejor será que nos dediquemos a la pintura abstracta o a aprender a tocar el violín que con eso no jodemos a nadie. Y esperemos que algún día, allá lejos, cuando aparezca otro cordobazo, pero con una vanguardia iluminada, ortodoxamente formada en nuestras academias de socialismo revolucionario, volvamos quizás a la política, pero podría ocurrir entonces que los trabajadores ya hayan forjado sus dirigentes, algunos socialdemócratas, otras burocratizados, otros “fierreros” que se yo, pero que no reconozcan a quienes durante toda la historia argentina no incidieron para nada y sacaron el 1% de los votos por sostener que millones de argentinos imbéciles se peleaban por diferencias “burguesas” y no por el socialismo.
Sabemos, desde la Izquierda Nacional, que no es fácil ese “golpear juntos” y marchar separados. Inclusive hago autocrítica cuando Ramos se presentó con candidatura propia el 11 de marzo del 73 porque sostenía que era lo mismo Cámpora que los radicales y los candidatos del gobierno militar.
Fue un grave error, y ni que hablar del apoyo a Menem, por eso muchos izquierdistas nacionales se colocan a distancia de la historia de Ramos. Pero esta corriente ha sostenido, en general, la única posición correcta, de acompañar a todos los movimientos nacionales de América Latina desde una perspectiva independiente y colocarse claramente frente al enemigo común que, como se sabe, es el imperialismo y los traidores nativos.
Desde esa perspectiva coincidimos en la valoración del peronismo con Cooke, Hernández Arregui, Puigross, Walsh y tantos otros, pero insistiendo que era más correcto jugar por afuera y no intentar forjar la izquierda desde adentro. Pero lo que no dudábamos, en la relación con ellos, fue que los trabajadores estaban haciendo su experiencia y debía acompañárselos y enfrentar al enemigo principal.
Ahora la polémica sigue con motivo de las posiciones del P.O. Y te lo repito: ni oposición implacable al movimiento nacional, como la tuya, ni seguidismo. Pero la tuya puede ser más peligrosa. Porque la derecha sabe hoy que pierde en primera vuelta y va a provocar conflictos durante todo el 2011. Y ustedes no pueden estar ahí, ni cerquita, ¿entendés?.
Haceme caso, Altamira, pensalo a la noche, en el silencio de la medianoche, pensá en los pibes que podés arriesgar y hacerlos jugar de modo funcional a la derecha, porque no hay que hacerle asco a poner el cuerpo pero sólo cuando políticamente tiene sentido el peligro que se corre.
Mártires porque sí no benefician a nadie sino que enlutan y suman desgracias a las que ya hemos sufrido. Pensá en la derecha que acecha, pensá que pasaría si se hunde este gobierno.
Vos y yo ya estamos más cerca del arpa que de la guitarra y entonces, seguí el consejo de Julián Centeya: En “el finirla, está la salvada”. Ahí uno se puede redimir de viejos pecados.
Todavía estás a tiempo y entonces, te lo digo de nuevo, no se trata de hacerte kirchnerista, sino de colocarte críticamente pero acompañando al pueblo en su experiencia nacional, popular.
Y te lo digo en nombre de los Estados Unidos Socialistas de América Latina sobre los que profetizó Trotsky en 1940, por aquello que, como sabés, lo llevó a apoyar las nacionalizaciones petroleras de Lázaro Cárdenas y que en el fondo, era su teoría de la revolución permanente y aquello otro del frente único antiimperialista que junto con Lenin presentaron en 1922 a los congresos de la III Internacional.
Frente único antiimperialista con obreros, muchos obreros, y también con estudiantes de la pequeña burguesía y otros oprimidos, pero en estrecha vinculación con el nivel de conciencia política de la mayoría, en ese momento histórico ¿no es cierto que te acordás?.
Te lo digo yo, que soy, como decía Scalabrini y salvando las distancias, “uno cualquiera que sabe que es uno cualquiera”. No sea cosa que esta conversación la tengamos que continuar en el 2012, los dos en cana o en el exilio y preparate porque, en ese caso, entonces te lo voy a reprochar todos los días, implacablemente, como esa gota de la canilla que persiste y molesta empecinadamente en la madrugada, te lo voy a repetir una y mil veces haciéndote corresponsable de la desgracia argentina si aquellos que vos sabés volvieran, aprovechando los errores de una izquierda que todavía no se enteró que el Che puteaba desde Guatemala contra “esos mierdas de aviadores” que bombardearon a su propio pueblo aquel trágico 16 de junio de 1955.
Solo puedo agregarte que hay momentos en la vida de los hombres que lo mejor que pueden ofrecer a su pueblo es una profunda autocrítica y un replanteo de posiciones erróneas. Ahí se juega su profunda adhesión al mundo nuevo que predican y por el cual dicen que están luchando. Pensalo. Un saludo.
Norberto Galasso.