
Antes que nada Feliz Día nuestros queridos y leales compañeros!!! Un nuevo 17 de octubre llego y van 66 años de lucha inclaudicable de parte del Pueblo. Ese mismo q salio a las calles a liberar al Líder sin importar lo q se le pusiera en frente.


Excelentísimo señor Primer Ministro, República de Cuba, Comandante Fidel Castro
Estimado amigo:
Justamente hoy se cumplen 28 años del día en que asumí la primera magistratura del país, dando un paso en la evolución con un movimiento revolucionario basado en
Al frente de esta misión de amistad, les envió al amigo señor Gelbard, nuestro ministro de Economía, que tiene el encargo de darle un fuerte abrazo de mi parte, junto con mis saludos, y también testimonio del profundo agrado que sentimos por la apertura práctica entre nuestros pueblos. En todas las clases de relaciones humanas, la verdadera fraternidad se demuestra no con palabras sino con hechos fehacientes. Nosotros los justicialistas tenemos un aforismo que dice: “Mejor que decir es hacer; y mejor que prometer, es realizar”.
¡Cuba y Argentina lo están demostrando en la práctica!
Las revoluciones no pueden ser idénticas en todos los países porque tampoco todos los países son iguales, ni todos los pueblos tienen la misma idiosincrasia. Es preciso que cada uno actúe dentro de su soberanía con sus propios métodos.
Pero es indudable que la necesidad de una unidad latinoamericana será la única posibilidad de libertad real para nuestro continente. A esta meta debemos concurrir todos de inmediato, para poder elevar nuestra voz con seguridad y respaldo en el seno de ese Tercer Mundo que garantizará nuestro desarrollo futuro y la libertad en lo económico, político y social.
Tanto usted amigo Fidel, como yo, llevamos muchos años de permanente lucha revolucionaria. Ello otorga una experiencia invalorable que es preciso transmitir a la juventud, para evitarle atrasos que se pagan siempre con dolor y sangre, inútilmente. La pujanza viril de la vida joven, para rendir verdaderos frutos a
La responsabilidad que pesa sobre nuestros hombres no es ya la de realizar la revolución que cada uno de nuestros ideales concibe como lo mejor para su pueblo, sino enseñar a nuestros descendientes a consolidarla. Para ello, tenemos dos caminos: tiempo o sangre.
Tiempo sobra. La historia nos enseña cómo los excesos vuelven finalmente a su cauce habitual.
Sangre, falta. Puesto que somos un continente descapitalizado, que precisa su puesta en marcha por medio de la unidad fraternal, donde los intereses individuales sean considerados y respetados, cuando los mismos no afecten a la comunidad latinoamericana; y en ese desarrollo necesitaremos aumentar al máximo los habitantes en el continente.
¡En fin! Todo esto quiere decir que la tarea no se termina mientras uno viva. Pero bien vale la pena vivir y morir por un ideal que trasciende a los pueblos.
El señor Gelbard le contará cómo marchan nuestras cosas y confío en que todo marchará bien. Reciba un cordial saludo y mi afecto sincero.
¡Un gran abrazo!
Juan Domingo Perón

El buen desempeño de la economía argentina en los últimos años constituye un importante capital político del oficialismo. Frente a ese panorama, los principales candidatos de la oposición aseguran que mantendrán lo central del modelo vigente, pero solucionando algunos problemas económicos que la presente administración no ha logrado resolver. El más mencionado, sin lugar a dudas, es la inflación.
Distintas recetas se plantean para ello, pero todas ellas confluyen en moderar el crecimiento de la demanda como elemento central. Desde su perspectiva, los aumentos de precios que se registran en la economía argentina se deben a que la demanda está siendo sobre estimulada por la combinación de un fuerte incremento de la demanda externa, del consumo privado y del gasto público. De los tres elementos mencionados, por razones políticas más que técnicas, concentran su preocupación en el gasto público. Es que de esa manera, es el Gobierno con su política de gasto el responsable de sobre expandir la demanda y, de esa manera, es también el responsable de la inflación.
Sin embargo, el responsable de los aumentos de precios no es el oficialismo. Recientemente, publique los resultados de una extensa investigación sobre las causas de la inflación argentina en el Observatorio de
Si bien nuestro país produce alimentos para cerca de 400 millones de personas y los exporta a un gran número de países, el impacto local del alza del precio de las materias primas es similar al que se produce en los países importadores de alimentos. La mayor cotización internacional de la soja, el maíz y el trigo, genera mayores ganancias por su exportación de manera que también incrementa el precio que debe pagar el comprador local que compite con el consumidor extranjero. Además, la mayor rentabilidad de la producción de soja se traslada al valor de la tierra y el coste de arrendarla. El valor de la hectárea pasó de
La actual administración intentó contener este proceso mediante la aplicación de las retenciones móviles, que ajustaban el nivel de las retenciones a la exportación absorbiendo el aumento del precio internacional de las materias primas. De esta manera se moderaba el incremento de la rentabilidad de la exportación de granos y el consiguiente incremento en el precio interno de los alimentos. Pero esta medida generó la protesta de empresarios agropecuarios fuertemente publicitada por los medios de comunicación enfrentados al Gobierno. Fue ese escenario mediático el que utilizó el vicepresidente Julio Cobos para promocionarse como político opositor al pronunciar su voto “no positivo”. Las consecuencias de aquella conducta oportunista fue el incremento del precio interno de los alimentos, que exacerbó las pujas sectoriales por la distribución del ingreso e hizo ingresar a la economía argentina en una etapa de inflación de dos dígitos que perdura hasta el presente.
Frente a este panorama, varios candidatos de la oposición proponen reducir las retenciones y devaluar el peso. ¿Qué puede esperarse si se aplica dicho plan? En la mencionada investigación he simulado cuál sería el impacto de la aplicación de tales medidas, y el resultado previsible es: un fuerte salto inflacionario de dramáticas consecuencias económicas y sociales.
Por Andrés Asiain. Profesor de