
Nosotros somos de la generación de flacos crecidos en los 90 con todo lo q eso conlleva, somos los q no conocieron a Perón, somos los q crecimos con el descreimiento a la política y donde ser peronista era sinónimo de delincuente.
Crecimos entre la desesperanza y el hartazgo, diez años así hicieron q un día mandemos todo a la mierda y salgamos a la calle pidiendo q se vayan todos. Pero a diferencia de muchos otros, nosotros proveníamos de familias peronistas, creíamos en el peronismo y cuando salimos lo hicimos como peronistas, de hecho esta agrupación se forma en enero del 2002, te imaginas nos acusaban de duhaldistas, de menemistas, éramos una mala palabra, éramos menos q una mierda. Así paso el tiempo algunos se sumaron a nuestro fundamentalismo peronista pero no teníamos el valor de levantar cabeza y mucho menos la voz, teníamos en el lomo una mochila difícil de cargar y nos habían convencido de q así era, q el peronismo era un recuerdo lejano, sentimental al q se debía abandonar porq no era posible volver.
Ese 2002 fue difícil nos vio movilizado casi permanentemente la policía reprimía por doquier, el asesino de Duhalde nos mandaba a toda la fuerza y aún así seguíamos luchando, y nosotros con nuestra mochila peronista al hombro, no éramos ni uno ni otro, para todos éramos enemigos.
Ese mismo año un amigo de la agrupación nos invito a una charla q iba a brindar el gobernador de Santa Cruz, para ser sinceros fuimos porq nos lo había pedido Maxi, ni sabíamos quien era el tipo. Salimos de la charla riendo, te imaginas las calles eran un quilombo y este flaco desgarbado nos decía q quería ser presidente q tenía un proyecto para sacar al país del caos y en la charla éramos un poco más de 50. De vuelta a casa este compañero nos dice q el tipo este de apellido raro era el marido de la senadora Fernández, la cual a nosotros nos gustaba por sus discursos frontales.
Seguíamos en la calle, huérfanos junto con otras agrupaciones q a escondidas y casi con vergüenza se definían como nosotros peronistas. Hasta q llego el fatídico 26 de junio donde mueren asesinados Darío Santillán y Maximiliano Kosteki a manos de la policía de Duhalde; y pone fin a su presidencia obligándolo a tener q llamar a elecciones anticipadas para abril del 2003.
Un tiempo después reaparece este compañero, ahora para invitarnos a escuchar a Cristina Fernández en el sindicato de Camioneros, ese es un día q no vamos a poder olvidar jamás. Porque ese día seguíamos siendo menos de 100 pero nos hablo como militantes peronistas y algo en nosotros cambio, ya no salimos riendo sino q comenzamos a creer. La próxima vez q vimos a Néstor, el apellido nos costo un poco aprenderlo, ya estuvimos plenamente convencidos de q ese era nuestro lugar y entre nosotros nos mirábamos y nos decíamos Por que no??
Así llegamos al Frente para la Victoria, pasamos de pendejos guachos a tener un conductor. Repetir lo q hizo Néstor no tiene sentido, si basta con decir q nos permitió levantar la cabeza y sobre todo levantar la voz, eso q nos habían robado en los 90 donde nos criamos este desconocido de la Patagonia nos la devolvía.
Vaya cumpa, vaya tranquilo q ya no tenemos vergüenza q quedamos en buenas manos y si por las dudas a algún trasnochado se atreve intentar tocar a Cristina no dudaremos salir a las calles, vaya q ya hizo mucho por nosotros y por todo Gracias Néstor!!!
Crecimos entre la desesperanza y el hartazgo, diez años así hicieron q un día mandemos todo a la mierda y salgamos a la calle pidiendo q se vayan todos. Pero a diferencia de muchos otros, nosotros proveníamos de familias peronistas, creíamos en el peronismo y cuando salimos lo hicimos como peronistas, de hecho esta agrupación se forma en enero del 2002, te imaginas nos acusaban de duhaldistas, de menemistas, éramos una mala palabra, éramos menos q una mierda. Así paso el tiempo algunos se sumaron a nuestro fundamentalismo peronista pero no teníamos el valor de levantar cabeza y mucho menos la voz, teníamos en el lomo una mochila difícil de cargar y nos habían convencido de q así era, q el peronismo era un recuerdo lejano, sentimental al q se debía abandonar porq no era posible volver.
Ese 2002 fue difícil nos vio movilizado casi permanentemente la policía reprimía por doquier, el asesino de Duhalde nos mandaba a toda la fuerza y aún así seguíamos luchando, y nosotros con nuestra mochila peronista al hombro, no éramos ni uno ni otro, para todos éramos enemigos.
Ese mismo año un amigo de la agrupación nos invito a una charla q iba a brindar el gobernador de Santa Cruz, para ser sinceros fuimos porq nos lo había pedido Maxi, ni sabíamos quien era el tipo. Salimos de la charla riendo, te imaginas las calles eran un quilombo y este flaco desgarbado nos decía q quería ser presidente q tenía un proyecto para sacar al país del caos y en la charla éramos un poco más de 50. De vuelta a casa este compañero nos dice q el tipo este de apellido raro era el marido de la senadora Fernández, la cual a nosotros nos gustaba por sus discursos frontales.
Seguíamos en la calle, huérfanos junto con otras agrupaciones q a escondidas y casi con vergüenza se definían como nosotros peronistas. Hasta q llego el fatídico 26 de junio donde mueren asesinados Darío Santillán y Maximiliano Kosteki a manos de la policía de Duhalde; y pone fin a su presidencia obligándolo a tener q llamar a elecciones anticipadas para abril del 2003.
Un tiempo después reaparece este compañero, ahora para invitarnos a escuchar a Cristina Fernández en el sindicato de Camioneros, ese es un día q no vamos a poder olvidar jamás. Porque ese día seguíamos siendo menos de 100 pero nos hablo como militantes peronistas y algo en nosotros cambio, ya no salimos riendo sino q comenzamos a creer. La próxima vez q vimos a Néstor, el apellido nos costo un poco aprenderlo, ya estuvimos plenamente convencidos de q ese era nuestro lugar y entre nosotros nos mirábamos y nos decíamos Por que no??
Así llegamos al Frente para la Victoria, pasamos de pendejos guachos a tener un conductor. Repetir lo q hizo Néstor no tiene sentido, si basta con decir q nos permitió levantar la cabeza y sobre todo levantar la voz, eso q nos habían robado en los 90 donde nos criamos este desconocido de la Patagonia nos la devolvía.
Vaya cumpa, vaya tranquilo q ya no tenemos vergüenza q quedamos en buenas manos y si por las dudas a algún trasnochado se atreve intentar tocar a Cristina no dudaremos salir a las calles, vaya q ya hizo mucho por nosotros y por todo Gracias Néstor!!!
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